
Tradicionalmente las empresas y organizaciones han prestado mayor atención a las amenazas a la seguridad de la organización provenientes del exterior. Agentes externos que buscaban el robo de información o simplemente “hacer daño” centraban toda la atención de los responsables de la seguridad.
Antivirus, cortafuegos y observación del tráfico entrante y saliente siguen siendo importantes, pero en los últimos años ha aumentado la conciencia de seguridad, también, frente a las amenazas que tienen su origen en el interior de la organización.
Según se desprende de los diferentes informes de la investigación sobre pérdida de datos, coste económico e incidencias, las pérdidas de datos ocasionadas por atacantes internos son muy costosas para las organizaciones.
La cantidad de incidentes relacionados con pérdidas de datos, ocasionados por atacantes internos en los sectores públicos y privados, ha aumentado en los últimos cinco años. Es probable que esto se relacione con la cantidad de personas que tienen acceso directo a información personal, financiera y estratégica, así como a su naturaleza intercambiable.
Durante la última década, los costes generados por dichas pérdidas han aumentado rápidamente, junto con la cantidad de incidentes. Asimismo, a partir de un análisis de los resultados, se sabe que los perfiles de amenaza de los distintos tipos de atacantes internos también son muy diversos.
Según los informes, el perfil de los atacantes internos se divide, principalmente, en: maliciosos, descuidados y sin malas intenciones.
El primero está perfectamente tipificado por aquel que hace daño, deliberadamente y por diversas razones, ya se el robo de datos, la venganza y otros.
Los atacantes internos descuidados pueden ser, por ejemplo, aquellos que para continuar el trabajo en casa se llevan información sensible en soportes USB sin cifrar o la remiten por correo electrónico a su propia cuenta. Es decir: se saltan las normas de seguridad por comodidad.
Finalmente están los que, sin ánimo de hacer daño, ignoran las medidas de seguridad con objeto de ser más eficientes.
Es tarea de los administradores detectar y saber diferenciar estas amenazas para poner remedio a las fugas de datos sin tener por ello que considerar un delincuente al atacnte descuidado o sin malas intenciones.
Información completa en un documento ofrecido por Symantec, y realizado por David S. Wall, doctor universitario de la Durham University, del que se han extractado algunos aspectos.



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